La galería de J. Mario Madrid

(Un veterano pintor abre las puertas de su arte a la ciudad)

 

El pintor bellanita J. Mario Madrid, en su galería de la calle Caracas de Medellín

 

Por Reinaldo Spitaletta

 

La soledad creativa puede tener varios sinónimos. Uno es J. Mario Madrid, un pintor bellanita, con nostalgias de trenes y talleres de ferrocarril, que todos los días de su vida ha pintado y es un creador compulsivo de madonas, majas, borrachos de cantina y toda una suerte de temas que lo convierten en un pintor muy disciplinado y talentoso, aunque no haya tenido prensa ni otras vitrinas. No es amante del escándalo ni de la farándula.

 

J. Mario Madrid, lleno de silencios, es un artista autodidacta que ha aprendido del Renacimiento, de los impresionistas, del expresionismo, de muchas escuelas a las que él ha estudiado de su cuenta y con rigor. En sus trazos, en sus claroscuros, en sus técnicas, se pueden hallar restos de Johanes Veermer, de Tintoretto, de Caravaggio, de Pisarro, que si se quiere puede estar ahí, en sus lienzos, algo de Toulouse Lautrec. Y en su búsqueda intensa y larga, de muchos años, se encontró a sí mismo, al artista que en silencio y soledad lucha con los temas, con las composiciones, con los colores. Y logra hallar su propio rumbo, su identidad.

 

La galería a través de la vidriera de entrada

 

Mario en su atelier es una especie de poeta que ensaya sonoridades, y, en su caso, tonos, mezclas, pinceladas… Es un paradigma de lo que debe ser un creador: un alto porcentaje de disciplina, de trabajo, de permanente actividad frente al caballete. Y, claro, de talento. Mario crea muchachas que cantan acompañadas de una guitarra, perros callejeros, señoras bonitas que tejen o se reúnen a una mesa a conversar. Es un maestro de la composición, del orden y la armonía en sus cuadros. Un apasionado.

 

La ciudad, que lo ha ignorado durante tantos años, puede, ahora, estar en contacto con la proverbial obra de J. Mario Madrid, en su galería de la calle Caracas, entre Girardot y Córdoba. Una enorme y singular posibilidad de apreciar las obras de un señor que no envejece y que, al contrario, por su intensa creatividad, se torna cada vez más joven. Celebramos la galería de este gran artista colombiano y estadounidense, nacido en un barrio con fábrica y locomotoras, del que nunca se ha despegado.

 

Una de las obras en proceso de J. Mario Madrid

 

En las obras de Mario, aparte de encontrarnos con sus agonías, inspiraciones, obsesiones y su propia expresión, su estilo, nos topamos con otros artistas de los que él aprendió y sigue aprendiendo. Todos somos lo que hemos leído, lo que hemos visto, y Mario, siendo él mismo, es, a la vez, otros. Una parte personal, íntima, a lo Madrid, de la historia del arte.

 

Muchas gracias, maestro, por tus obras y por la decisión inteligente de dar a conocer tu arte ante una ciudad a veces ausente, indiferente, pero que también tiene sensibilidad. El goce estético es de todos. Y las obras de J. Mario Madrid lo hacen posible.

 

Medellín, 13 de diciembre de 2019, a propósito de la apertura de la galería

 

El pintor en su galería.

 

 

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1 comentario

  1. delimiro Moreno

     /  enero 4, 2020

    Gracias, Spitaleta, por esta crónica

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