Ocho preguntas al escritor y periodista Reinaldo Spitaletta

N.B. El profesor Óscar Jairo González, de la Universidad de Medellín, me envió un cuestionario a propósito de la publicación del libro “Las plumas de Gardel y otras tanguerías”. El periódico El Mundo, de Medellín, publicó una versión de las preguntas y respuestas. Por considerarlo de interés para los lectores del blog, reproduzco el material.

  1. ¿Cómo se dio y se formó en usted la necesidad de escribir este libro y por qué?

El libro Las plumas de Gardel y otras tanguerías, editado por Tragaluz Editores y la Alcaldía de Medellín, es una compilación de algunas crónicas y reportajes sobre tango que escribí en otros días. Solo son trabajos en esos dos géneros periodísticos. En el libro no incluí ensayos (algunos sobre tango se publicaron en los libros Escritores en la jarra, en el que incluí uno titulado Borges en tiempo de tango, y en Historias inesperadas, en el que se sumaron varios sobre Aníbal Troilo, Roberto Goyeneche, Horacio Ferrer y Astor Piazzolla). En este libro recojo aspectos de una ciudad (Medellín) que ya no existe, y algunos de los personajes que allí aparecen, tampoco están más. También se retoman algunos aspectos de Buenos Aires, Argentina, sobre todo de su noche tanguera. Me pareció que era necesaria una recopilación porque, creo, puede ser un texto de arqueología urbana y una memoria de ciudad.

  1. ¿Por qué lo titulo “Las plumas de Gardel y otras tanguerías”, qué efecto o no buscaba causar y causarse?

El título es el mismo de una serie de tres reportajes que hice en 1999 al médico Jaime Rodríguez Estrada. Cuando él era estudiante de Medicina en la U. de A., en segundo año, le correspondió “arreglar” el cadáver de Gardel. Las revelaciones que en la serie hizo el señor Rodríguez eran desconocidas. Mejor dicho, reveló asuntos que sobre el cadáver de Gardel nadie sabía. Bueno, por eso el título del libro, como el de la serie periodística. Al leer el texto se sabrá por qué lo de las plumas, pero no es nada hermético o esotérico. Lo de “otras tanguerías” es porque el libro no es solo sobre Gardel, sino que aparecen otros personajes y lugares de tango.

  1. ¿Nos podría decir en qué momento se fue formando su visión del mundo de escritor y su escritura, dominada por Gardel y el tango?

El tango en mi existencia (y es un género muy existencial) llegó por ósmosis. Nací y crecí en una ciudad obrera, llena de cantinas. En cada esquina había una, con su respectivo Wurlitzer o Seeburg, que molía tangos de día y de noche. El tango sabe esperar a los jóvenes, y cuando uno empieza a tener recuerdos o alguna decepción, entonces entiende que hay un género tremendo que habla de esos aspectos (y de otros). Y ya estás atrapado, sin pensarlo. Ah, y en casa, mamá cantaba muchas canciones, entre ellas, Silencio (lo dramatizaba y hasta se le derramaban lagrimones cuando lo hacía), y papá, que era un hombre del Caribe, cantaba muy afinado tangos de Gardel (el que más le gustaba era Melodía de arrabal). Quizá en algunos temas de mi escritura, el tango pudo influir, y es en el del barrio. Hay miles de tangos que se refieren al barrio (y no en asuntos catastrales o de planeación). Y uno de los avatares de mi escritura (tanto en periodismo como en literatura e historia) es el barrio.

  1. ¿De qué o desde dónde hay aquí en lo que escribió una relación entre la historia y la realidad concreta y por qué quería relevar esa relación?

Lo dicho. Esta recopilación (en la que como es normal quedaron por fuera algunos reportajes y entrevistas) tiene que ver con asuntos de la ciudad, con memorias, con bares y teatros, con gente que por diversas razones gusta o gustaba del tango, de sus misterios y poesía. Reunidas en libros toman otra dimensión, en la que ya hay sentido de lo histórico, de representaciones urbanas, de nombres y símbolos. Es un libro-documento. Puede servir como fuente a historiadores y antropólogos y otros interpretadores de la realidad.

  1. ¿Para su literatura, qué ha marcado y qué no ha marcado Carlos Gardel y el tango?

En mis novelas y cuentos, no hay mucho tango, aunque hace tiempos publiqué un libro de cuentos titulado “El último día de Gardel y otras muertes”, en el que Gardel es un malevo de Bello que se creía una reencarnación del cantor y tenía una pinta brava. El tango es una de las creaciones de música popular más elevada, es patrimonio de la humanidad y los temas del denominado tango-canción son los mismos de la literatura (la soledad, la muerte, el desamor, las altas y bajas pasiones, el desencanto existencial, la vida…). Carlos Gardel es una de las figuras de la cultura popular (el término ha sido muy manoseado) más elevada. Es un ser hecho de historia y mito.

  1. ¿Por qué considera que el Gardel y el tango se relacionan con la literatura y por qué sí o no?

La vida y la muerte de Gardel son novelescas. Cinematográficas. Creo que ya hay abundancia de obras sobre el Zorzal, como personaje central o como pretexto. Y sobre Gardel se continuará escribiendo. El tango y la literatura se han influido entre sí. Unas veces, esta ha dado temas al tango (ya sabemos todo lo que influyeron en letristas de tango Rubén Darío, García Lorca, Amado Nervo, los poetas malditos franceses, Baudelaire, algunos surrealistas, etc.), y el tango en la literatura (Tomás Eloy Martínez, Roberto Arlt, Cortázar, Borges, Sábato, Onetti, Benedetti, Pérez-Reverte, Camilo José Cela, Manuel Mejía Vallejo…).

  1. Al interesarles a Cortázar y a Sábato el tango, y llevarlo de cierta manera a su literatura: ¿Podrías decirnos sí su interés por el tango tuvo o no que ver con las lecturas de ellos y como los leyó en esa dimensión estética del tango que ellos le dieron?

Los tangos que escribió Cortázar no reflejan el talento y profundidad de este escritor. Son desechables. Pero el género sí está presente, y de qué manera, en sus obras, en particular en Rayuela. Sábato, que hizo ensayos extensos sobre tango y algunas letras para tangos, es parte de la cultura del tango. Leí a Cortázar y a Sábato (y a muchos otros escritores argentinos y uruguayos) por razones distintas a mi gusto por el tango.

  1. ¿Qué significan y que le dicen hoy a usted, Gardel y el tango, por qué le son esenciales a su vida creadora?

El tango sigue siendo un campo abonado para la imaginación, la creatividad, la vida cotidiana, el conocimiento de algunos aspectos del ser humano. Pero, en mi caso, no es esencial en mi pequeño territorio literario (que se reduce a la familia, el barrio, la ciudad). Ah, y ya Gardel vivió y escribió con fuego (y con su voz) la novela de su vida. Yo no escribiría una novela sobre un tipo que es pura literatura.

(Medellín, 27 de junio de 2015)